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martes, 13 de enero de 2009

La obtusa Magaly

Tome prestado en su totalidad este articulo del periodista César hildebrandt me pareció gracioso.

Qué señora tan obtusa 

La pobre señora no entendió nada. Me refiero a la Medina, claro. La verdad es que no sabía que las penalidades que se buscó con tanto ahínco la habían vuelto tan obtusa. ¿Vuelto? ¿O es que siempre fue así pero con el éxito la barajaba?

En fin, que las caras se pueden rehacer y las dentaduras rearmar y hasta las pantorrillas reformular, pero lo que titila en las sinapsis no hay quien lo arregle. O sea que no hay doctor Morillas para el cerebro.

Estimada y aletargada señora: lo que hice en la columna que leíste con el odio que te es característico (y que atribuyes a los demás) fue precisamente quejarme de quienes te usan de Potosí y de cajero automático.

Me refiero al mafioso Fantasma que es el dueño de tu canal y a sus empleados domésticos, que siempre te han visto cara de tanda publicitaria y que te han hecho creer que mientras más sin escrúpulos parezcas mejor será para el negocio de las 9 en el 9.

Decía en esas líneas, precisamente, que de esa cárcel tenías que librarte: la cárcel de la presión del mafioso Fantasma que teledirige todo desde su covacha en Miami y la cárcel del personaje que construiste y que ahora parece abrumarte.

Ese personaje que finge dureza cuando no está seguro de casi nada, que simula arrepentimiento cuando las papas queman, que dice que se rectificará cuando se lo mande la Suprema y no la conciencia profesional (masacrada en el camino), y que habla de depresión y deterioro emocional mientras insulta y convierte otra vez el set en una alcantarilla.

¿O es que no eres tan obtusa? ¿O es que el mafioso Fantasma y sus esbirros nativos aquí en Lima te exigieron que me insultaras porque fui el único que recordó que la propiedad del Canal 9 es ilegal y la del 13 es turbia y que el negocio de 30 millones de dólares anuales de tu Canal es una sucia fuga de capital hacia las arcas de un sujeto que bien podría pertenecer al Cartel de Sinaloa?

No creo que hayas obedecido una orden. Mejor es para tu imagen que quedes como una mujer cuyas luces vienen de bulbos pavonados. Es decir, como la señora que no entiende lo que lee y que no lee lo que podría mejorarla (me refiero a esas cosas que todavía venden las librerías).

En fin, señora Medina: que por angas o por mangas has quedado como una hija del Fantasma, como una Uma Thurman de Chihuahua, como dócil socia del chingado propietario que tu Canal se maneja.

Eso se ha visto muy feo, señora. Primero, porque no me has agradecido lo bien que te puse en mi columna (como una víctima de las demandas dinerarias de tu Canal, como el deshumanizado e involuntario cajero automático del Chómpiras ese, casi como ajena a todo el lado oscuro del negocio). Y segundo, porque eso de apelar a tu estado emocionalmente quebradizo mientras insultas a quien se mete con la mafia que se ha adueñado de tu Canal, eso, estimada señora, es tan grosero como desconfigurar una cámara de fotos con tal de no dar tu brazo a torcer.

Y eso de darte besitos simbólicos con tu abogado, francamente, señora, ya no sólo parece promiscuo sino que resulta aburrido. ¿Que no entiendes que gracias a Nakazaki te han condenado a dos años de cárcel (aunque la prisión se te haya suspendido)? ¿Que no entiendes que los consejos cerriles de Nakazaki te han conducido a la trampa de zorros donde has metido la pata? ¿Y así lo entrevistas como si de un héroe se tratara?

Y si no mentiste, ¿por qué anuncias, toda modosita, que si la Suprema te lo pide vas a rectificarte en público? Eso no lo dice una persona inocente. Una persona inocente no se retracta así la Suprema se lo demande con la policía.

Al anunciar tu posible rectificación lo que has confirmado es que mentiste. Y que mentiste después de mentir. Y que seguiste mintiendo cuando dijiste que Nextel había borrado unos registros telefónicos y esa empresa te obligó a rectificar –ella sí- porque pone muchos avisos en tu Canal y tiene el peso que no tiene el futbolista al que difamaste.

Ese es el problema, señora. Te haces la víctima, enterneces a Chuiman y a unos cuantos tontos o medrosos porque eres la mejor actriz secundaria de la televisión, pero, en el fondo, lo que te preocupa es que has quedado como una mentirosa. O sea que tu credibilidad está tan caída como el rating de Magnolia Merino.

Por eso insultas a quien planteó la posibilidad de que te liberaras del personaje que ahora sólo conviene al Canal 9 conservar. Por eso distraes al soberano que se entretiene con tus calzones bajados y tus humos subidos y tus monólogos turbulentos y tus groserías casi siempre impunes.

Además, señora: hay que tener una mentalidad muy servil para creer que mis contadas visitas a tu programa me convertían, para siempre, en tu encadenado fan. Eso está bien para la Natacha de la telenovela. Así ni siquiera piensa la Chimoltrufia, paisana del jefazo.

Hay que recordar que si estuve en ese set, cosa que siempre agradecí, fue porque me invitaste. Y porque era noticia invitarme. Y porque la sintonía no se resintió (sino al contrario) con mi visita. De tal modo que si yo fuera tonto también podría decir que fui usado.

Y hay que recordar, como lo podría hacer tu gentil asistente Kurt Woll, que por lo menos en dos ocasiones desistí de ir a tu programa a pesar de sendas invitaciones.

De modo, señora, que estamos parejos. A mí jamás se me ha ocurrido llamar a alguien a pedirle que no me vaya a criticar porque estuvo de visita en mi programa. Me sonaría patético.

Y en cuanto a eso de que me invitaste cuando era “un apestado de la televisión”, eso es de peor gusto que algunos tintes de pelo color cucaracha.
 

Es cierto, he sido un apestado de la televisión porque en catorce oportunidades la televisión peruana me ha considerado un réprobo, un desobediente, un rebelde. Y siempre ha sido por el mismo asunto: los fueros de la libertad de expresión, las denuncias que el sistema no acepta, las verdades que la hipocresía quisiera siempre tapar.

De modo que sí, he sido un apestado. Y en muchos sentidos, lo sigo siendo. Y a mucha honra. Y fue muy bueno para tu programa (y bueno para mí) que me invitaras en pleno destierro de la pantalla cuando, por ejemplo, mostré por primera vez el cheque de 20 millones de soles que el gobierno de Toledo le entregó a Baruch Ivcher como compensación “por su martirologio”.

Un apestado, sí. Que no es lo mismo que apestar moralmente, mi estimada señora.

fuente: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/que-senora-tan-obtusa_30649.html

domingo, 16 de noviembre de 2008

Carta de Beto Ortiz a Magaly

Tome prestado en su totalidad este post de (CONEXION PERUANA)  que me pareció muy interesante

SÁBADO, OCTUBRE 25, 2008

Magaly Medina: “Carta de Beto Ortiz”

El conocido conductor de televisión Beto Ortiz intento por todos los medios de hacer llegar esta carta a la convicta Magaly Medina, al fallar en su intento la leyó en el programa “Enemigos Íntimos”, y la publico en Internet. A continuación la carta completa, saquen sus propias conclusiones.

 

ESTIMADA ENEMIGA

Carta abierta para una estrella que tocó tierra

Magaly :

Tu desgracia nos dio el rating más alto de toda nuestra historia: quince puntos. Para ti, que estás tan acostumbrada a las grandes cifras seguramente sonará a poquita cosa pero para nosotros constituye una modesta victoria. ¿Quince puntos a la medianoche? Olvídate. Motivo suficiente para salir a chupar hasta morir a algún lugar muy público, libres ya de ese miedo pueblerino a que algún agazapado camarógrafo tuyo nos ampaye para que luego tú nos condenes sin piedad al paredón. Libres de delirios de persecución. Libres de lunas polarizadas, libres de sobresaltos, libres de paranoias…pero mejor dejemos de estar hablando tanto de la libertad.

Tu desgracia –fíjate qué ironía- fue lo mejor que le pudo haber pasado a nuestro programa. ¿Te has puesto a pensar en qué salvajes son las extrañas reglas que gobiernan nuestra existencia televisiva? Tu vergüenza, tu humillación pública, tu calvario fueron para nosotros un vigoroso reconstituyente, un cóctel vitamínico, una auténtica inyección de vitalidad: catapultaron las cifras de nuestra sintonía hasta picos de 30 puntos en el sector AB que, como bien sabes, es el público que más le interesa a los anunciantes porque es el que compra más, porque es el que más tiene. No serías el personaje más poderoso de la tele sin él.

La gente que –desde hace 11 años- te sigue fielmente, noche tras noche, puedes apostarlo, fue la misma gente que nos sintonizó, la que asistió al desmenuce detallado de tu inexorable desbarrancamiento: tu sólido AB, por supuesto, tu público devoto –para no decir cautivo que sonaría a mofa- esa misma hinchada tuya que a las 11 de la noche corrió esta vez a abarrotar nuestras tribunas y no pareció condolerse demasiado de que ahora la indefensa y temblorosa cristiana a la que tocaba el turno de ser el bocado de las fieras fueras tú. Sonará un poquito ruin pero tú sabes que es la verdad, la verdacita pura y dura: tu tragedia vende, Magaly. Y vende que da miedo, como pan caliente, Aquella noche, tu personal infierno se convirtió en la mejor alternativa de entretenimiento para miles de familias peruanas. Pero no me malentiendas. No es nada personal. La farándula es así. Tú y yo somos periodistas y nos entendemos. Así es nuestro trabajo y tú lo sabes. Así es Chollywood. Tú eres una persona pública. Y ya se sabe que todo, absolutamente todo lo que le pase a las personas públicas es noticia. No sabemos hacer otra cosa: nos limitamos a mostrarle al público la realidad, por más triste o cruda u horrenda que parezca, nos limitamos a hablarle con pruebas, con testimonios, con i-má-ge-nes. Y si no les gusta lo que ven pues… son todos libres de usar el poder del control remoto, ¿no es verdad?

Pero nadie cambió de canal para no verte llorar. Todos te vimos. Nadie hizo zapping mientras, con un abismo creciéndote en el pecho y las manos crispadas, cruelmente esposadas, intentabas disimular la inminencia del llanto camino de esa ominosa soledad que apenas te abría sus pesadas puertas. Nadie cambió de canal en señal de compasión o solidaridad contigo. Al contrario, al verte así se quedaron todos fascinados, hechizados, alelados, pegados, recontra pegados, cual si se tratara de la escena cumbre de la mejor telenovela brasileña. Tus lágrimas fueron del más completo agrado de nuestra exigente audiencia. Tu desesperación fue su solaz, su éxtasis, su vacilón. ¿Suena monstruoso? Son gajes del oficio, colega. Yo no inventé las reglas. Es así como funciona este negocio: bien lo dice la inmortal sentencia de Santa Mónica Adaro: Business son business, remember?

Tu pesadilla ha terminado convirtiéndose en el escandalete del año. Tu dolor y el de tu familia son hoy el chismecito de moda, el temita obligado de todas las sobremesas, de todas las tertulias de café, eres la comidilla favorita de la temporada. Tu encierro vende montañas de periódicos, genera jugosos dividendos para todos, hace –en suma- mucho bien. Tanto que hasta nos ha hecho desear en secreto, culposamente, que tu martirio se prolongue muchas semanas, muchos meses. Que dure hasta que la gente se aburra y bostece y se canse de la monotonía de verte desangrándote al infinito y nos exija una nueva víctima en su menú. No nos odies si, en secreto, deseamos que tu pena dure, por lo menos, hasta que el canal nos renueve el contrato por un año más. Si –con tu ayuda- las cifras de audiencia siguen así, quizá hasta nos ligue un buen aumento.

Bueno, basta. Ya estuvo suave. A estas alturas ya te habrás dado perfecta cuenta de lo que te estoy tratando de decir: no celebré tu crucifixión como tú alguna vez celebraste la mía en medio de globos, pica-pica y serpentinas, No me reí a carcajadas. No di de brincos. No propuse un brindis. No bailé el tao-tao. No aplaudí. Pero para serte absolutamente franco, tampoco me eché a llorar ovillado -como un feto en un rincón- como sí recuerdo haberlo hecho las innumerables veces en que complaciste tu ego a fuerza de hacerme mierda ante todo el país y de exigir para mí, golpeando la mesa, muchísimos años de cárcel. Y así como siempre supiste que Paolo Guerrero no se amaneció juergueándose, que Déborah de Souza no era una vil estafadora, que Claudia Cisneros jamás destruyó ningún hogar, que César Ritter se defendió porque ordenaste que lo provocaran adrede, que Pietro Sibille no acuchilló a su vecino ni vendió nunca pasta básica, que a Yesabella la sembraste con Lalito Arancibia, el fumón de la cuadra de Ney en Salamanca al que luego tuviste que esconder de la prensa en Puerto Palmeras y que la famosa trampa del Tenchy Ugaz llegó hasta Trujillo con pasaje pagado por ustedes, llevada de la manito por tus fieles chacales….así como, en el fondo de tu improbable corazón sabes todo eso, sabías perfectamente que estabas mintiendo cuando tu boquita letal me acusaba de ser una amenaza para los niños. Sabías –porque eras mi amiga- que no soy violador ni depravado sino apenas gay.

Y lo sabías porque yo mismo te lo había contado. Porque eras mi amiga y yo te lo había confiado décadas atrás como lo hice siempre con mis amigos. Sabías que yo había decidido que mi madre –enferma, además- no lo supiera, porque temía que nunca lo iba a comprender y quería ahorrarle ese sufrimiento inútil que tú –no sé con qué derecho- decidiste infligirle tergiversándolo todo, ensuciándolo del modo más infame, agravándolo al máximo, elevando su aturdimiento y su confusión a la millonésima potencia. Ahora que mi mamá ya murió, (y yo deseo que eso no te ocurra estando lejos de su lado como hoy estás), no esperarás que te lo agradezca: me sacaste del closet a patadas para arrojarme de cabeza al desagüe. ¿Sabes cuánto tarda uno en sacarse esa mugre de encima? ¿Cuánto hay que esperar para que ese olor –y ese dolor- se disipen y puedas volver a salir a la calle sin que la gente te escupa por algo que nunca hiciste? ¿Sabes cuánto hay que esperar para poder volver a vivir en paz? No lo sabes. Te lo cuento: Años, décadas, una vida y, a veces, más. La vida entera a veces no alcanza para curarse, para pararse, para limpiar lo que a ti te toma un par de minutos enmierdar.

Un consejo: no trates de convertirte en un símbolo de la libertad de prensa porque sabes, de sobra, que no lo eres. Eres el símbolo de muchas otras cosas, pero de eso no. Nadie te está amordazando ni censurando, nadie te está usando de cortina de humo ni hay ninguna mano negra detrás de tu caso como tratan de hacerte creer tus a yayeros solitarios: esos tragicómicos figurettis que ahora salen a defenderte con una pasión tan genuina como la que anima a ese par de náufragos fujimoristas, tan amiguitos de tu Nakasaki o a esa lamentable portátil barraconera y tebeciana que te lanza porras por cinco luquitas para tener con qué fumar. ¿Quiénes son tus amigos ahora? ¿Alex Otiniano, Monique Pardo, Lúcar, Pajarito? Abre los ojos. ¿Tu amigo Bayly ha declarado a tu favor?, ¿tu amigo Hildebrandt?, ¿Quién recolecta firmas de intelectuales notables para exigir tu liberación? ¿Dónde está la fila de los líderes de opinión dispuestos a poner por ti las manos al fuego? A tu canal no le importas tú, le importa la plata que le generas, ¿o acaso no leíste la carta que le mandaron a la jueza aclarando que no pagarán la reparación civil porque "no tienen ninguna relación laboral contigo"? Estás solita, Magaly. Sola con tu alma. Fíjate qué extraordinaria oportunidad: aprovecha ahora que has vuelto a ser una NN entre las reas para zambullirte hacia adentro y ponerte a buscar y, quién sabe, reencontrarte con la que antes fuiste, la que creíste haber perdido para siempre en medio de tanto psiquiatra, tanto Louis Vuitton, tanta alhaja y tanta cirugía.

No te creas el cuento de que –como tan legendariamente declaraste a la radio al salir del juzgado- estás «pagando el alto precio de decir la verdad en el Perú». Juaaaat? Estás pagando el alto precio de no decirla y lo sabes. Saltaste muy alto, tigresa. Calculaste mal. Te alucinaste más bacán de lo que eras y cagaste. Nada más. Y ahora estás pagando la misma factura que a mí me tomó cuatro largos años pagar: la factura de la crueldad que –créeme- es la factura más cara de todas. Cancélala, Magaly. Depón tu soberbia. Apágate un poquito. Ya no te envalentones. No te achores, no guerrees: ya perdiste. Aquiétate. Serénate. Cómete tu cana, mamá. Calladita. Suavecita. Caballera. Toca fondo sin roche. Sin temor al qué dirán. Nada demasiado malo te ha de pasar. Y si una noche, durmiendo en el piso de tu celda, sueñas con Dios pídele que bendiga tu soledad. Antes de lo que nadie se imagina, saldrás libre y tu hijo y tu vieja estarán esperándote con flores en la puerta. Entonces entenderás que fuera de eso, no tienes nada. Y volverás cambiada, renacida, mejorada y seguro que –habiendo vivido todo lo que aún te falta por vivir- escribirás tu best-seller y tendrás más éxito que nunca. Pero esta vez te lo pensarás dos veces antes de volver a esparcir más mentira, más odio y más dolor en este pobre país que ya tiene demasiado.

Ya no llores, Magaly. Resiste.

 

Beto Ortiz.

 

 CONEXION PERUANA  

http://conexionperuana.blogspot.com/2008/10/magaly-medina-carta-de-beto-ortiz.html

viernes, 7 de noviembre de 2008

Oda a Magaly

Magaly: "Tu eres digna del espectáculo bochornoso, como el espectáculo bochornoso es digno de ti".

Para comenzar yo no sé por que a Magaly Medina le han apodado urraca (ya que he leído que esas aves son solo vocingleras (0)) yo le pondría víbora rastrera (en honor a su personalidad obviamente) lo primero porque su lengua es tóxicamente venenosa y ponzoñosa cual áspid (1) común de la naturaleza y rastrera por que se vende al mejor postor por una prebenda cualquiera, no importando a quien despotrica (2) a su paso.

Como se sabe algunos programas de espectáculo son los dioses de una gran mayoría de timoratos y pusilánimes que ven en la desventura del otro su propia felicidad, pienso que regocijarse de la miseria de otras personas responde a nuestra propia sordidez. (3) 

Los que laboran con la pelirroja llamados chacales  son como los buitres carroñeros ya que no importa si dicen la verdad o no, con tal de llevar el morbo y embarrar con inmundicias  a diestra y siniestra… salpicaron  (falseando información) como era de esperar a su tremebunda (4) jerarca, la cual ha ido evolucionando físicamente con el pasar de los años (ahora esta llena de operaciones y siliconas), y la que pone mucho empeño en su imagen física. Hubiera sido interesante preguntarle a Tori Spelling, María callas o a Agnes Gonxha Bojaxhiu (alias madre teresa de Calcuta),  si es verdad eso de que la imagen es una puerta “necesaria” al éxito y a la autoestima. 

La mayoría de peruanos necesitamos con urgencia (pero no queremos)  programas de calidad… …rememorando, antes de que entre la era de los “compañeros” el canal 7 del estado tenia muy buenos e interesantes programas… actualmente la programación solo hace panegírico(5) a este corrupto gobierno. Reitero, definitivamente necesitamos (me incluyo) [ya que somos ‘vrutos’ por excelencia] ahora más que nunca programas que no sean aburridos y sobre todo que hagan pensar, y no programas que embrutezcan  y atarantan el cerebro de forma banal y anodina. 

Reconozco que la mayoría de peruanos no estemos acostumbrados a programas de calidad, ya que los canales de señal abierta nada bueno tienen que ofrecer;  se salvan aquellas personas que tiene cable (aprox. 30% tienen cable en el Perú). Una vez un amigo me comento que el programa de Magaly era parecido a un delicioso plato de ceviche, en el cual adentro hay pequeños restos y despojos de cucarachas, y sin embargo muchos peruanos no les importa y siguen comiendo aun sabiendo que va contra su salud (en este caso mental) que le vamos hacer así somos la mayoría de peruanos. 

Algunos programas de la TV (tv-basura) son una distorsión aberrante de la realidad en la que vivimos. (Preguntémosle si no a laura bozo especialista en ello) y es por esto que esperpentos (6) como la pelirroja al pomo,  saque provecho de ello; nadie niega que la víbora rastrera sea inteligente audaz y escandalosa, ese es su vil trabajo por el cual le pagan mucho más de 30,000 mil soles mensuales y se regocija cual proxeneta celestina de las flaquezas y debilidades humanas, en fin, ella gana un alto peculio(7) por el dolor ajeno ese es su alevoso trabajo y supongo que si no es ella alguna otra persona mezquina, miserable y cicatera(8) podría hacerlo; me pregunto si aquella hetaira de la moral y “buenos principios” hiciera el mismo trabajo por 750 soles (que es lo que muchos peruanos ganan) creo que no, ojo que no critico lo que gana, pero que no me vengan a decir que lo hace, es en pro de las pobres y delicadas mujeres fieles y desvalidas, si no por lo contrario por un  jugoso emolumento cual fulana o pelandusca  que es. 

No me gustan las personas que viven del morbo como Magaly aunque ese sea su cometido y lo hace bien, no hay porque negarlo, estupidizar y deleitar con el morbo los instintos más bajos del  tropel limeño (lastimosamente hay mucha gente que la apoya); me hacen recordar el circo romano…. Panem et circenses (Pan y circo) pero en nuestro triste caso ¡¡¡Pan y Magaly!!! Estas son las necesidades del pueblo limeño.... en la edad antigua la gente se regocijaba al ver morir a los cristianos por los leones del emperador Tiberio o Nerón; se realizaron miles de ejecuciones públicas y crueles, utilizando a muchos como antorchas humanas en los jardines de su palacio, y la gente aplaudía entusiasmada y excitada, pero así es la gente todo este show es parte del ocio capitalino, una necesidad que evade a la plebe de los verdaderos problemas sociales (basta con viajar al interior del país para darse cuenta) y que sirve a algunos sectores del gobierno como una de las tantas cortina de humo y de control de los levantamientos populares. 

Si fuera por mí, que la víbora rastrera de Magaly Medina se pudra en el orco más profundo del averno, con todo su carroñero y putrefacto programa. Aunque me hubiera gustado que se quedase mas tiempo en la cárcel (tal vez años), sé que saldrá de ella en poco tiempo, libre de polvo y paja, lo peor de todo más fortalecida debido a que tendrá mas rating (aunque su programa sea un cochambre de bazofia inmunda) y por ende ganará mas dinero a expensas de gente buena, humilde  y sencilla a las que  engatusa cual pécora (9) que es. 

Sé que la mayoría de personas concuerda conmigo acerca del hedor podredumbre y corrupta de nuestro poder judicial actualmente copado en su mayoría de purulentos  “compañeros”  (¿compañeros en qué? me pregunto ¿En corrupción?). Hay que ser ingenuo (y observo que hay muchos) para no darse cuenta del maquiavélico movimiento de carácter político en este tan sonado caso de Magaly (que es amada por mucho). Pienso que la mayoría de la gente simpatizantes o no saben que eso fue un simple show mediático, una cortina de humo para tapar de alguna manera el caso de Rómulo y Quimper (léase sucias ratas de alcantarilla). Lo más importante es que juzguen a todos esos pringosos ladrones y se le aplique todo el peso de la ley… Dixi. 

(0) vocinglero: Que habla mucho e inútilmente

(1) áspid o áspide: m. Cierto reptil muy venenoso, de color verde amarillento, parecido a la culebra.

(2) despotricar: Criticar algo sin consideración ni reparo.

(3) sórdido: Indecente, inmoral, vil.

(4) tremebunda: Horrenda.

(5) panegírico: Discurso en alabanza de una persona y,  por Ext., elogio.

(6) esperpento: adefesio, algo grotesco.

(7) peculio: sueldo, plata

(8) cicatera: ruin

(9) pécora: víbora

(10) pringoso: sucio